Estudian en la UABCS potencial del nopal como cultivo sostenible en zonas áridas
Enero 26, 2026
La Paz, BCS.-En el Campo Agrícola de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), profesores investigadores junto con tesistas, desarrollan un estudio enfocado en el cultivo de nopal como alternativa productiva viable y sostenible para las zonas áridas, particularmente en el contexto de Baja California Sur, donde la disponibilidad de agua es limitada.
En ella, destacan que el nopal representa un cultivo de gran importancia en México por su adaptabilidad a climas desérticos y su versatilidad de uso, ya sea como verdura, forraje, fruta o incluso como insumo para la industria cosmética. A diferencia de otros cultivos predominantes en la región, como el tomate o el espárrago, señalan que éste requiere menores volúmenes de agua, lo que lo posiciona como una opción estratégica frente a los retos hídricos actuales.
El proyecto contempla diversas etapas que incluyen la preparación del suelo, el riego, la plantación y el seguimiento agronómico del cultivo. Como parte de este trabajo, los resultados preliminares han sido presentados en congresos del área de agronomía y agronegocios; no obstante, la investigación continúa en desarrollo, ya que aún se requiere la recopilación de datos relacionados con plagas y enfermedades que afectan al cultivo.
Uno de los principales retos identificados es la presencia de la cochinilla del nopal, una plaga que afecta directamente la penca destinada a la cosecha y que puede generar pérdidas económicas significativas para los productores. Actualmente, esta problemática se encuentra en proceso de evaluación, ya que si bien existen productos que ayudan a combatirla, no todos cuentan con registro específico para su control.
Al respecto, Jesús Iván Moreno García, profesor del Departamento Académico de Agronomía, explicó que este proyecto surge ante la necesidad de impulsar cultivos más amigables con el medio ambiente y con un menor consumo de agua, destacando que el nopal ofrece amplias posibilidades productivas y económicas para comunidades rurales.
“En esta investigación abordamos el estudio de plagas y enfermedades, así como el análisis económico de las pérdidas que enfrenta el productor, principalmente por la cochinilla. Estos datos son fundamentales para tomar decisiones informadas sobre el manejo del cultivo”, señaló.
En una primera etapa, el equipo evalúa el ciclo reproductivo de la plaga en condiciones de frío y calor, con el fin de analizar cómo varía su reproducción y, a partir de ello, definir estrategias más eficaces de manejo y control. De manera paralela, se han identificado distintos hongos fitopatógenos que provocan amarillamiento y, en casos avanzados, la pérdida total de la planta.
Como parte del trabajo de campo, estudiantes participan activamente en la evaluación y mapeo de las plantas, identificando pencas enfermas, plantas muertas y aquellas con presencia de plaga, información que posteriormente se sistematiza en bases de datos para su análisis. Asimismo, se realizan cosechas semanales que permiten estimar el impacto económico de las afectaciones, calculando las pérdidas con base en el peso de la producción dañada y los precios de mercado.
Mireya Romero Bastidas, profesora investigadora del Departamento Académico de Agronomía y responsable del Laboratorio de Fitopatología, destacó que el proyecto cuenta actualmente con la participación de cuatro estudiantes tesistas: Evelin Carolina Méndez Agúndez, Edgardo González Martínez, Brayan Iván Romero Rivera y José Abraham Albáñez Santana.
El grupo apoya con investigaciones específicas sobre identificación del insecto plaga, con el objetivo de confirmar sus características morfológicas, tamaños y etapas de desarrollo para una identificación precisa de la especie. También en el estudio del control biológico y sintético de las plagas que afectan el cultivo, la detección de microorganismos patógenos y evaluación de estrategias de control biológico, así como el análisis del impacto económico de las afectaciones al cultivo.
Señaló que el proyecto de nopal no sólo aporta conocimiento científico, sino que también fortalece la formación académica del estudiantado, promueve prácticas agrícolas sostenibles y abre la posibilidad de generar alternativas productivas que contribuyan al desarrollo económico de las comunidades rurales en zonas áridas.



