Monitorean pescadores y científicas refugios marinos del Golfo de California rumbo a 2027

Monitorean pescadores y científicas refugios marinos del Golfo de California rumbo a 2027

Noviembre 05, 2026

La Paz, BCS.-Pescadores capacitados como buzos monitores participaron del 17 al 27 de octubre en una nueva expedición de monitoreo submarino de las Zonas de Refugio Pesquero (ZRP) del corredor San Cosme-Punta Coyote, en el Golfo de California. El trabajo se realizó con la participación de la Federación de Cooperativas Pesqueras (Fedecoop), la Sociedad de Historia Natural Niparajá y especialistas en ecosistemas marinos.
La expedición se desarrolló a bordo del Quino del Mar, embarcación de buceo que sirvió como base de operaciones para preparar las inmersiones, trasladarse entre los sitios de muestreo e integrar registros obtenidos por los equipos.
Durante las inmersiones se realizaron censos de peces e invertebrados dentro de las zonas de refugio pesquero -áreas donde se restringe o prohíbe la pesca para favorecer la recuperación de especies de interés comercial y proteger hábitats importantes para su desarrollo y reproducción- y en sitios cercanos de comparación donde no se aplican esas restricciones.

Pescadores y científicas registraron la abundancia y talla de los organismos, así como las características del fondo marino, a fin de identificar cambios en los ecosistemas y evaluar los efectos de la protección pesquera.
Un elemento fundamental de estos monitoreos submarinos es que son los pescadores de las comunidades donde se encuentran las ZRP quienes producen información científica acerca de los recursos de los que depende su actividad económica. Su formación como buzos monitores comenzó en 2011 y el primer monitoreo se realizó en mayo de 2012, antes del establecimiento legal de los refugios.
“Era importante que fueran personas de las comunidades, porque ellos eran quienes lo estaban proponiendo”, explicó Ollín González, directora del área Mares y Comunidades Costeras de Niparajá. La información recopilada es analizada por investigadores y especialistas del sector pesquero. Posteriormente, sus resultados se comparten con las comunidades y autoridades, de manera que puedan comprenderlos, apropiarse de ellos y utilizarlos para evaluar los refugios, así como participar en las decisiones sobre su manejo.
Jaime de la Toba, pescador de Tembabiche e integrante de la primera generación de buzos monitores, recuerda que antes de recibir capacitación científica conocían el mar principalmente mediante la experiencia cotidiana: “Nosotros conocemos el mar de pescador a pescador”. Con el monitoreo, explica, aprendieron también a identificar científicamente las especies, comprender procesos ecológicos y utilizar métodos de registro submarino.
Para Héctor Reyes Bonilla, investigador y profesor de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), una de las principales aportaciones del monitoreo es contar con información acumulada durante años, especialmente en una región donde las condiciones ambientales están cambiando. Observar estas transformaciones requiere tiempo, y disponer de registros de largo plazo permite que las propias comunidades reconozcan los cambios en sus recursos naturales y cuenten con mayores elementos para adaptar sus prácticas y tomar decisiones.
José Flores, presidente de la Fedecoop, advirtió que “el monitoreo por sí solo no garantiza que un refugio funcione”. Es indispensable fortalecer la vigilancia, puntualizó, hacer respetar los acuerdos y asegurar la participación de las comunidades en las decisiones sobre el patrimonio natural marino.
En octubre también se celebró en Loreto el Primer Encuentro para el Fortalecimiento de la Vigilancia Comunitaria en el corredor Loreto-La Paz, organizado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), con participación de Cooperativas Pesqueras, autoridades y organizaciones civiles, entre ellas Niparajá. En el encuentro se intercambiaron experiencias y se exploraron herramientas tecnológicas para mejorar la vigilancia marina.
Estas actividades se suman a los trabajos comunitarios e institucionales encaminados a la renovación de la red de ZRP del corredor en 2027. Entre las propuestas que se discutirán están ampliar su vigencia de cinco a diez años y extender aquellas zonas que, de acuerdo con los resultados del monitoreo y los acuerdos comunitarios, han demostrado su efectividad.
Para Gabriel Alexander León Álvarez “Richie”, pescador y buzo monitor de Ensenada de Cortés, los refugios representan una inversión a largo plazo: proteger los recursos pesqueros hoy para que las siguientes generaciones los sigan aprovechando. Desde su experiencia, los beneficios también comienzan a percibirse en las zonas de pesca aledañas a los refugios, donde las comunidades continúan desarrollando su actividad.